La eficacia de la pastilla aún no ha sido demostrada pero cientos de personas piden su autorización.

La píldora en cuestión contiene fosfoetanolamina sintética, una sustancia desarrollada por un investigador de la Universidad de Sao Paulo (USP), que hace dos semanas el Gobierno brasileño anunció que la someterá a las pruebas de laboratorio pertinentes antes de permitir su uso. Decenas de pacientes han conseguido autorización para recibir la píldora por vía judicial y, la semana pasada, el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, anunció que solicitaría al Gobierno permiso para distribuir la píldora a 1.000 pacientes, que serían acompañados por los hospitales públicos de la región.

“No tenemos tiempo, necesitamos esta autorización cuanto antes, no podemos esperar, la queremos ahora”, dijo uno de los líderes de los manifestantes en Sao Paulo, identificado como José Luis.

Muchos de los participantes en la marcha, realizada en la céntrica avenida Paulista, eran pacientes de cáncer, que exigían al gobierno regional de Sao Paulo que suministre la píldora a las 8.000 personas que la han demandado.

“Tenemos que decir a los gobernantes que queremos la liberación para las 8.000 y no que sean seleccionadas apenas 1.000 personas con cáncer”, afirmó Nathy Estavam, enferma de cáncer de pulmón.

Además de Sao Paulo, este domingo había marchas similares convocadas en las ciudades de São Carlos (Sao Paulo), donde la USP produce la fosfoetanolamina, Río de Janeiro, Manaos (Amazonas), Goiania (Goiás) y Brasilia.
La fosfoetanolamina sintética fue desarrollada hace más de una década y la USP la suministró en este tiempo a numerosos pacientes de cáncer, hasta que las autoridades vetaron su uso hace pocos meses por la falta de estudios clínicos.

Hace dos semanas, el Gobierno de Brasil anunció que realizará pruebas de laboratorio a esta sustancia durante siete meses, primero “in vitro” y en una segunda fase en cobayas, antes de autorizar las pruebas en humanos. El Ministerio de Salud ha recomendado que, hasta entonces, los pacientes se abstengan de usar el medicamento experimental, a pesar de que tengan permiso judicial, y, ante todo, que no dejen de usar los tratamientos tradicionales contra el cáncer.

Fuente: http://www.eltiempo.com/